Te odio, pero te amo tanto;
me dan ganas de explotar al menos un rato.
Volverme violenta, puede ser,
caerte a gritos y descansar después.
Esto es muy confuso, estoy enloqueciendo.
Por qué me enamoraste sin tener remedio;
Por qué me enamoraste sin tener remedio;
en esta adición a ti estoy sucumbiendo.
Te odio tanto que te golpearía ya,
añadiendo unos besos sin tener piedad;
arañar tu piel,
arañar tu piel,
hacer una lucha entre sábanas,
e incluso, originar caricias para llamar a la calma.
Me llevas al límite,
no tengo excusas;
pero es que contigo me vuelvo absurda.
Queriendo matarnos entre sí,
para al rato estar amándonos sin fin.
Nos atesoramos como si fuésemos lo más preciado,
luego volvemos a hacer un lío;
empezando de nuevo, discutiendo otro rato.
Perdiendo el control me encuentro;
esta relación no es de cuerdos.
Si estábamos locos al principio,
ahora sí traspasamos los limites de la insania.
Todo es un desastre,
y sin embargo, vivir sin ti yo no puedo.
Esta montaña rusa, no para nunca.
Nos venimos abajo, a veces,
Esta montaña rusa, no para nunca.
Nos venimos abajo, a veces,
lo bueno es que no cesamos de surcar los cielos.
Somos calma y tempestad.
Somos algo sin igual.
Tenemos una guerra,
Somos algo sin igual.
Tenemos una guerra,
aún así no nos dejamos de amar.
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