sábado, 13 de diciembre de 2014

Nuestra montaña rusa.

Te odio, pero te amo tanto;
me dan ganas de explotar al menos un rato.
Volverme violenta, puede ser,
caerte a gritos y descansar después.

Esto es muy confuso, estoy enloqueciendo.
Por qué me enamoraste sin tener remedio;
en esta adición a ti estoy sucumbiendo.

Te odio tanto que te golpearía ya, 
añadiendo unos besos sin tener piedad;
arañar tu piel,
hacer una lucha entre sábanas,
e incluso, originar caricias para llamar a la calma.

Me llevas al límite, 
no tengo excusas;
pero es que contigo me vuelvo absurda. 

Queriendo matarnos entre sí,
para al rato estar amándonos sin fin.

Nos atesoramos como si fuésemos lo más preciado,
luego volvemos a hacer un lío; 
empezando de nuevo, discutiendo otro rato.

Perdiendo el control me encuentro; 
esta relación no es de cuerdos. 
Si estábamos locos al principio, 
ahora sí traspasamos los limites de la insania.

Todo es un desastre, 
y sin embargo, vivir sin ti yo no puedo.
Esta montaña rusa, no para nunca.
Nos venimos abajo, a veces,
lo bueno es que no cesamos de surcar los cielos.

Somos calma y tempestad.
Somos algo sin igual.
Tenemos una guerra, 
aún así no nos dejamos de amar.

Somos.

Somos el efecto que causan los demás en nosotros.
Somos lo que nos gusta,
las experiencias vividas y los momentos de alegría.

En instantes de soledad y amargura sacamos lo peor de nuestro interior.
Pero también somos,
esas sonrisas que se nos escapan solas al sentirnos jubilosos.

Somos cada pensamiento que maquinamos;
las metas que nos trazamos, 
los deseos que nos van llenando.

Al irradiar pasión somos nosotros,
emanando nuestra esencia en el estado más puro.
Somos gustos y disgustos, no seremos perfectos pero si únicos.

¡Ah!, "únicos", es que somos diferentes unos de los otros;
pero, asimismo, cabe a destacar la existencia de similitudes entre cada uno de nosotros.
Es algo un poco loco, ni uno mismo se llega a conocer del todo.

El placer que sentimos al invocar buenos recuerdos, eso somos.
Somos cada uno un mundo nuevo.
Y claro que somos, esos los lugares a los que estamos vinculados sentimentalmente.

Verás que  hay tantas cosas que no podemos descifrar;
somos eso y mucho más.
Somos arte;
no se puede describir en su totalidad, solo sentir y nada más.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Limbo.

Perdida en el limbo me siento. En la espera y creación de oportunidades que nunca llegarán. Todo se vuelve imposible a pesar de mis esfuerzos; no soporto vivir más en este sufrimiento.

Muy pocas cosas me motivan ya, sin embargo me aferro a ellas por ser lo único que levantan mi espíritu y me hacen andar. Cómo vivir una vida que ya ni parece mía; veo el tiempo pasar a través de una ventana, me encuentro atrapada, sin poder actuar. Esto se sale de mis manos, es algo que no se puede controlar, ni mucho menos cambiar.

Es que, atrapada en el limbo estoy; no hay salida, tampoco solución. Vago por lugares olvidados, donde no hay esperanza, solo tonos grisáceos.

Me sigue carcomiendo la impotencia, sigo cuestionando la razón de mi existencia. No es por exagerar, esto es lo que me queda por vida y nada más.

Aún no me precipito a los acontecimientos, tal vez algún día los desafortunados eventos concluirán (o al menos éstos me dejarán respirar y conseguir la paz).

Qué más queda ya, si no es soportar, luchar y volver a intentar.