esa dulce melodía que me llena de alegría
en sintonía con el palpitar desbocado de mi corazón.
Aquí estoy,
en espera de tu llegada a mi pequeña realidad,
para vivir aventuras,
y no nos dejemos de amar.
Eres esa alegría que pone luz a mis días,
aquel pensamiento que llena mi rostro de sonrisas.
Eres ese poema que recitan mis labios,
ese amor que inspiras al imaginar lo deseado.
Eres esa incitación a tentar a lo prohibido.
Mi infinita poesía, quiero que estés conmigo.
Tengo sed de ti,
soy esclava de tu delicioso amor;
vibra mi cuerpo con tu presencia en mi corazón,
como una adicción a la que nunca pretendo desertar.
Seguirás siendo tú mi poesía, nunca te dejaré de recitar.
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